Manifiesto sobre la transexualidad.

20 de Noviembre: Día Internacional de la Transexualidad

Generalmente, el ser humano no se plantea el problema de saber cuál es su identidad de género. Esto es así porque se desarrolla dentro de la que la sociedad a impuesto a su sexo biológico, no hay disociación entre ésta y su género anatómico de nacimiento. Pero en ocasiones sucede que existe una diferencia entre el género al que pertenece el cuerpo y aquel al que pertenece el cerebro, según los roles cisnormativos. Las personas que han nacido bajo esta circunstancia se llaman transexuales. Transexual es pues la persona que encuentra una disconformidad entre su sexo psicológico y los demás caracteres sexuales dentro del marco social en el que desarrolla su vida. El/La transexual no está locx ni es un farsante, es plenamente consciente de su dicotomía. El transexualismo es una realidad, no producto de su imaginación. Lxs transexuales se sienten de cierto género desde siempre, aunque no sea el que su entorno subraya como “normal”. En el estudio de su infancia se distingue que ya de niñxs tienen una conducta propia de los roles prefijados al sexo opuesto, aunque ellxs todavía no son conscientes de lo que les sucede. Después, ya en la adolescencia pueden tener periodos en los que se esfuerzan por comportarse según los comportamientos propios de sexo biológico según la sociedad, esforzándose por olvidar su verdadera identidad de género. Ante la imposibilidad de mantener esta conducta por demasiado tiempo, esta estrategia termina fracasando irremediablemente. Estas personas comparan sus sentimientos a algo parecido al ser ubicado en un rol para el cual no están preparadas, por ejemplo, el tratar de ser el héroe cuando en realidad están mejor interpretando a la heroína. Sin embargo para ellxs es necesario el adaptarse para sobrevivir. Ellxs tienen que aprender sus líneas y actuar su parte. Palabras yconductas que están ajenas a su naturaleza les son forzadas en razón a su apariencia física. Eventualmente, como todo actor o actriz que mantiene un rol en una actuación de larga trayectoria, aprenden a manejar su papel. Aprenden a recitar las líneas, seguir las direcciones del escenario, y ser hombres o mujeres muy convincentes sin necesidad de tener ni que pensar en ello. Pero cuando dejan el escenario, se quedan solxs consigo mismxs, y saben que ese no es su verdadero papel. Ellxs saben quiénes son en realidad. No desean otra cosa que ser ellxs mismxs, pero no se pueden quitar los vestuarios y disfraces y llevar una vida normal, ya que los disfraces son en realidad sus propios cuerpos.

Nuestra sociedad impone a las personas unas normas y roles sociales y de género como únicas, auténticas y naturales, excluyendo y marginando a quienes no se ajustan a las mismas, basadas en el binomio de hombre y mujer, que presupone la existencia única de dos cuerpos (o bien hombre o bien mujer) y asocia un comportamiento específico a cada uno de ellos (masculino o femenino), a la par que tradicionalmente ha considerado la heterosexualidad como la única relación posible entre ellos. Los cuerpos que no responden anatómicamente a esta clasificaciónmédica vigente son considerados por la comunidad científica como patológicos, es decir, enfermos. En el caso de la transexualidad, la patologización es además una prácticainstitucionalizada de violencia de género, puesto que instituye formas “sanas” y “enfermas”, “normales” y “anormales” de masculinidad y feminidad a través de un sello psiquiátrico que las distingue. La patologización tiene lugar también en contextos jurídico-normativos, donde el diagnóstico psicológico se transforma en un requisito indispensable para el acceso a determinados derechos, como la reasignación de sexo.

Según los informes recientes, el acoso escolar no sólo va dirigido hacia las personas con orientaciones sexuales distintas a la heterosexualidad, sino que un alto porcentaje de esa realidad son jóvenes transgénero. Antes de que nuestrxs menores digan cuál es su realidad, sectores de la sociedad y del mundo científico les dicen que sufren una enfermedad mental, diagnosticada como “trastorno de identidad de género disforia de género”. El nuevo borrador del CIE-11 dice que las personas transexuales sufren “incongruencia de género”, con todo el estigma social que esto conlleva. Estas clasificaciones son las que guían a las y los lxs psiquiatras de todo el mundo a la hora de establecer sus diagnósticos. De tal manera que lxs jóvenes trans no sólo tienen el peso de no tener una identidad de género que no se corresponde con su sexoasignado, sino que a esto además hay que añadirle el peso que supone el estigma de la enfermedad mental, de la patología. No obstante, Desde la Plataforma de Apoyo al Colectivo LGTB+ de Valladolid consideramos que la despatologización de la transexualidad debe avanzar más allá de su eliminación de los manuales médicos sobre enfermedades mentales, hasta alcanzar todas aquellas instancias, tanto institucionales como mediáticas, donde la transexualidad es considerada de manera habitual como una patología y donde se da un trato discriminatorio a las personas trans, como es el caso de centros educativos, baños públicos, vestuarios, etc., que deberían estar obligados a tratar a las personas en función de su identidad de género y no de su sexo anatómico. A pesar de los avances legislativos conseguidos en laúltima década, aún queda mucho por hacer. Ninguna persona transexual de ningún sitio y de ninguna edad tiene que verse obligada a ser tratada como un presunto enfermo mental para conseguir derechos como los tratamientos hormonales o la reasignación de sexo. Además, lxs menores transexuales no tienen derecho a la reasignación del sexo ni a cambiarse el nombre y el “sexo” en el registro civil. Por lo tanto, desde la Plataforma de Apoyo al Colectivo LGTB+ de Valladolid decimos alto y claro que nuestrxs menores trans NO son enfermxs mentales, y reclamamos que como miembrxs de esta sociedad tengan derecho tanto a recibir la atención sanitaria que necesiten como a ser incluidxs por las diferentes leyes aprobadas y que quedan por aprobar en Castilla y León y en el Estado Español, para que de esta manera puedan vivir su realidad sin miedo.

Anuncios